SIN PALABRAS 59

Dos fotografías: Ayer y hoy. El cambio de una ciudad. Para conocer, recordar y… opinar.

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Edificio Atalaya en los jardines, A Coruña. Año: 1930. Fuente: A.R.G.
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En la actualidad

AHEDO DEL BUTRÓN: PUERTAS Y BALCONES

Ahedo del Butrón, Burgos. Desde la carretera CL.629 de Villarcayo a Burgos remontado el puerto de La Mazorra nos desviamos por BU-V-5143. Pasado Dobro a un kilómetro a la derecha encontraremos una estrecha carretera que nos llevará a Ahedo.
La carretera es serpenteante. Desciende protegida por roblizos encajonándose entre picachos que animan a lo que se avecina. Se llega a Ahedo viendo a la izquierda las eras redondas, enmarcadas en muritos de piedra perfectamente conservados. De aquí sale un camino para llegar a Tudanca en una pequeña caminata muy recomendable.
Las primeras veces que fui a Ahedo lo hice acompañando a mi tío en su venta ambulante con la “pachanga”. Fue una experiencia inolvidable. Llegar al pueblo, tocar la bocina y empezar a salir mujeres que iban arremolinándose alrededor de mi tío al mismo tiempo que éste sufría una transformación apareciendo una persona para mi desconocida. Qué labia, qué desparpajo, como convencía que las chaquetas, blusas, faldas… eran lo más bonito, barato y les quedaba “que ni pintado”. Era serio, no admitía regateos, el fiado sí. “A ver si hoy cobro algo de lo que me deben” me comentaba cuando nos acercábamos al pueblo.
De vuelta a casa me hacía prometer que todo lo visto era secreto, quedaba entre los dos.
Todos los años volvía alguna vez desde Dobro donde pasaba los veranos. Muchas veces andando, otras en burro por el camino del rincón. Nos deteníamos en el trayecto a recoger manzanillas, avellanas, endrinas… siempre disfruté de este pueblo bonito y acogedor.
Ahedo cogió más categoría cuando descubrí un relato de Miguel Delibes “El Calvario de Ahedo” en “Castilla habla”. En él aparecen personas conocidas y queridas como Rafa, Toribio, Almudena o Victoria la mujer de Luis, el molinero de Dobro.
Habla Delibes de los “pasos” que se celebraban en Viernes Santo, en que un vecino, Ciriaco, recorre las callejuelas del pueblo con la cruz a cuestas mientras recibe los latigazos de los vecinos en una representación de la Pasión.
Fui una vez y desde luego el espectáculo era interesante pero duro. En aquella ocasión había nevado, hacía un frío tremendo y vi al pobre Ciriaco arrastrar descalzo la pesada cruz recibiendo los latigazos que aunque iban a la cruz siempre se escapaba alguno. Al final del recorrido fuimos todos a casa de Ciriaco donde las mujeres habían preparado unas alubias para reponer las fuerzas. Todos, vecinos y agregados compartimos alubias y charla.
Vuelvo siempre que puedo a Ahedo, paseando por las tortuosas callejuelas me vienen estos recuerdos llenándome de alegría contemplar que las casas, puertas, balcones y el viejo pilón frente a la iglesia permanecen inalterables al paso del tiempo.

 

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“El Calvario de Ahedo” de Miguel Delibes se publicó también en La Vanguardia y en ABC.

 

JUAN CANCELO: IMÁGENES DEL PASADO

En A Coruña de mediados de siglo pasado había dos periódicos: La Voz y El Ideal, y dos fotógrafos de prensa, Alberto Martí en La Voz (antes Blanco) y Juan Cancelo en El Ideal. Igualmente había dos churrerías: El Timón y Bonilla. Y dos heladerías: Ibense e Italiana… La gente se repartía sus preferencias entre dos bandos intentando convencer al contrario que lo suyo era lo mejor. En lo que no había duda y toda la ciudad se ponía de acuerdo era que los mejores bocadillos de calamares fritos estaban  en el kiosco de la Plaza de Orense.

27073218_724856721049650_8328029137909799492_nRecuerdo a Cancelo (1892-1988), vivía cerca de mi casa, con su andar rápido, mirando a todas partes como husmeando a la presa donde poner su objetivo. Inquieto, ojos vivos que parecían llevar el objetivo dentro de ellos. Se le veía en la calle, en las procesiones y desfiles tan abundantes en aquellos tiempos, en el fútbol detrás de las porterías esperando el gol del Deportivo que no siempre llegaba…
Era el fotógrafo de El Ideal, periódico que se leía en casa, y yo merendaba (desayunar era de mi padre) con sus fotos que traían todo lo sucedido el día anterior. Las fotos de Cancelo eran como de uno de la familia.
Tenía un diminuto estanco al lado de la farmacia el Águila, en el final del Cantón Pequeño, donde revelaba las fotos antes de mandarlas al periódico. También en su cercana casa de la calle Compostela revelaba y colgaba las fotos por las escaleras para disfrute de los vecinos. El laboratorio un día se quemó y con el incendio se fue mucho de su trabajo.
A comienzos de año se organizó una interesantísima exposición ”Illa Rota” sobre parte de su trabajo recuperado.
Publico en el blog alguna de las fotos de esa exposición y otras conseguidas en el Arquivo do Reino de Galicia, Ollar Galicia. Fotografía antiga, Coruña onte e hoxe y La Coruña, ciudad en la que nadie es forastero, como un modestísimo homenaje a un hombre que trabajó duro y bien.

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Recibimiento de Manuel Azaña en la Estación del Norte de A Coruña. Año: 1932
manuel azaña Franco. 1932. cancelo
Azaña y Franco 1932
casares quiroga. 1931. Cancelo.
Con Casares Quiroga en 1931
Manifestación de apoio ás tropas de Franco no Obelisco. Arquivo Cancelo
Manifestación en el Obelisco de apoyo al golpe en 1936
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Presos rezando en la cárcel coruñesa
1938
Playa de Riazor en el año 1938
casa gótica. 1930
Casa Gótica. Año: 1930
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Lavadero de San Diego. Año: 1927
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Plaza de Pontevedra
1964. Con el Alaves
Partido con el Alavés. ¡gol del Depor! Año: 1963
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En la parte inferior izquierda podemos apreciar que el teatro Colón no estaba construido
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“¡No me lo pierdo!”