PLAZA Y CONVENTO DE LAS BÁRBARAS

1912 LA VOZ DE GALICIA
1912. FUENTE: LA VOZ DE GALICIA

A CORUÑA. Accediendo a la plazuela de las Bárbaras desde la calle de Herrerías nos encontramos a la izquierda con el callejón de San Benito, donde en el siglo XVI estaba el portillo de la Herrería, que atraviesa la muralla colindante con el convento.
La plaza para mi más bonita y tranquila de la ciudad. Disfrutar de sus piedras en el cruceiro, murallas, enlosado y relieves sobre las puertas del convento es estar en la paz del espíritu. Todo está rodeado del silencio. Hasta cuando los cruceristas del norte llegan a ella, como de costumbre apoyados en muletas y andadores varios, lo hacen en silencio.
Lo único que no es de piedra son las acacias centenarias y los castaños de indias dando el aire romántico que envuelve la plaza junto con las forjadas rejas conventuales de ventanas.
Las monjas están aquí desde el siglo XV en que gracias a donaciones de gente devota y a las dotes de las mujeres que entraban en la orden fue evolucionando desde una pequeña ermita dedicada a Santa Bárbara hasta lo que es ahora con huerta incluida.
Sufrieron a lo largo de los años varios acosos que conmovieron su tranquila vida. Los franceses en 1809 las obligaron a marcharse para asentar ellos las tropas. La desamortización de Mendizabal hace que entre 1842 y 1846 salgan de nuevo trasladándose al convento de Las Maravillas en Panaderas. Con tanto ir venir las instalaciones fueron deteriorándose siendo necesarias nuevas aportaciones para arreglar los desaguisados.
Pertenecen a la orden de Santa Clara desde 1846 cuando abandonan la Orden Tercera. Se dedican a la oración y a la confección de ornamentos litúrgicos, bordado, planchado, lavado de ropa y elaboración de dulces donde cabe destacar los almendrados anunciados en un cartelito que está al lado del torno por donde se comunican con el exterior. Son monjas de clausura y solamente abandonan el convento en ocasiones especiales como: consulta médica, algún curso de formación, reuniones generales de la orden y  para votar.
En la puerta de entrada a la capilla del convento hay un interesante relieve sobre el Juicio Final. Representa al Padre Eterno teniendo en el regazo a Cristo Crucificado que va recibiendo las almas, a su lado el arcángel San Miguel las pesa en una balanza ante la mirada de un temible dragón que permanece expectante. Un relieve más podemos ver en el pequeño patio que da acceso a la capilla. Es un relieve que representa a la Virgen, el Niño y a Santa Bárbara y Santa Clara.
Una vez que el espíritu se ha llenado de fuerza para seguir la vida podemos volver de nuevo por la calle Herrerías y a los pocos pasos el mundo de silencio va desapareciendo por la alegría de voces y risas de los niños que están en la guardería de las Escuelas Populares conocidas antiguamente como las Escuelas del Caldo. Buen día.

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CALLE HERRERÍAS

ESCUELAS POPULARES GRATUITAS (2)

“Notando en varias ocasiones el abandono en que muchos padres tienes a sus hijos, los cuales vagan por las calles de esta población desamparados y blasfemando con frecuencia del Santo nombre de Dios se despertó en su alma el deseo de poner remedio a este mal social, por medio de la creación de unas Escuelas en que se dé enseñanza católica y alimentos a los niños pobres” Libro de Actas de E.P.G. diciembre 1886.

De esta forma, Don Camilo Rodríguez Losada y Ozores funda la institución “Escuelas Públicas Gratuitas” que mucho ayudó en una ciudad que estaba abandonada en este aspecto: 35000 habitantes y seis centros escolares.

Se la conoció popularmente como “Escuela del Caldo”. A principios del siglo XX se pide ayuda a los Salesianos que con este motivo vienen a la ciudad para iniciar su obra.

El edificio donde se instala había pertenecido a los monjes de Sobrado, en el que tenían una procuraduría para defensa de sus múltiples intereses, como recuerdo de su presencia queda en la fachada una escultura que representa la lactación de San Bernardo.

También nos encontramos entre este edificio y el convento de las Clarisas Descalzas el callejón de San Benito donde en el siglo XVI estaba el portillo de la Herrería.

SAN BERNARDO
SAN BERNARDO

La calle Herrerías es entrañable aunque el aparcamiento de coches impide disfrutar de su tranquilidad y belleza. Pasear desde la Plazuela de las Bárbaras hasta la calle del Campo de la Estrada es recorrer un trocito de la historia de la ciudad.

La calle tuvo varios nombres: Herrería, del Instituto, de Rodríguez Losada para finalizar como se la conoce hoy: calle Herrerías.

Aquí vivió la heroína de la ciudad María Pita, hubo una cárcel desde comienzos del siglo XVII a finales del XIX y la “Escuela Laica” que según cuenta Javier Alvajar en su libro “La Coruña de mi niñez” impartía clase un tal Señor López del que decían las malas lenguas que era “Catedrático de Blasfemias”.

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El colegio  Montel Touzet es una reconstrucción integral del Palacio de los marqueses de Camarasa donde había estado el primer instituto de la ciudad en 1862 antes de pasar a la plaza de Pontevedra en 1889 al nuevo edificio financiado por el matrimonio Modesta Goicuría y Eusebio da Guarda. Del antiguo edificio queda un pequeño escudo en un lateral.

ESCUDO MONTEL TOUZAT
ESCUDO PALACIO MARQUESES DE CAMARASA

Fue anteriormente Escuela de Náutica y Escuela Normal. En los sesenta se convierte en colegio y recibe el nombre actual en homenaje a tres hermanos militares que murieron en el frente luchando con los golpistas.

Preside la entrada al edificio un escudo de la república que debió quedar olvidado de la limpieza de la dictadura. Qué desconsideración para los militares franquistas darles el nombre de un colegio y sufrir el baldón de aguantar un escudo contra el que lucharon.

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FOTO: FRANCISCO PILLADO