BOCELO: “El PERIODISTA CERCANO”

“Pie de foto” imagen acompañada de pequeño texto sobre un recuerdo, proyecto; sugerencia o provocación.

Presentación de “Camarote de lujo” en el Teatro Colón, A Coruña. Año: 1957. Fuente: El boletín coruñés

La foto corresponde a la presentación de la película de Rafael Gil “Camarote de Lujo” (1957) en el Teatro Colón sobre una adaptación de la novela de Wenceslao Fernández Flórez “Luz de luna”,  rodada en A Coruña con exteriores en el puerto y en la vieja Estación del Norte.

En la foto reconozco a Wenceslao Fernández Flórez, el alcalde Molina,  Antonio Casal, María Mahor y a Pedro de Llano,Bocelo, director de La Voz de Galicia. Primer hombre por la izquierda en segunda fila.

Los recuerdos se traen unos a otros entremezclándose y, con la imagen de Bocelo me viene su columna de “Sol a Sol” en La Voz.

Era una columna que leía en mis primeros tiempos de devorador de periódicos, lectura amena y fácil, hablaba de todo con una palabra que aproximaba los intereses y preocupaciones al lector. Había ironía, humor. Recuerdo a mi padre comentar  “este Bocelo”, se refería a ese decir, sugerir, meter una crítica indirecta a lo que había en aquellos tiempos de censura.

Emilio Rey, presidente del consejo de administración, lo quería como director pero el ministerio de Información no veía bien que un “rojo” dirigiera el periódico. Al final lo consigue y en 1952 lo puede nombrar director.

Desavenencias surgidas a comienzo de los sesenta con la nueva gerencia del periódico al abandonarla Emilio Rey hace que deje el periódico ingresando en el Ideal Gallego.

Y a El Ideal Gallego, el periódico de la iglesia,  llega un aire fresco. Estamos en 1968. Poco dura, ve que no es apoyado por la editora y decide marcharse a finales de 1971. Termina su vida profesional  en El Progreso. En El Ideal deja a grandes periodistas:  Pontón, Arce, Luis Pita, Gaciño…

Lo que da una foto. Ahí queda el recuerdo de un periodista popular en la ciudad, próximo a las preocupaciones y necesidades.  Cuántas veces se oía decir hay que hablar con Bocelo, y él estaba allí acogedor y cercano.

Más información http://boceloperiodista.com/

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CHIMENEA DE LA VIEJA FÁBRICA DE GAS


“Pie de foto” imagen acompañada de pequeño texto sobre un recuerdo, proyecto; sugerencia o provocación.
Desmontando la chimenea de la Fábrica de Gas en la calle del Socorro y Sol, A Coruña. Año. 1958. Foto: Blanco

Marzo de 1958 los técnicos venidos de Barcelona empiezan la demolición de la vieja chimenea de 35 metros. Ladrillo a ladrillo fueron desmontando la espectacular chimenea que acompañó al barrio durante muchos años. Acompañó y amenazó, estaba  a escasos metros de las casas de la calle del Hospital y Sol. En el año 1924 se produjo un incendio que sembró de pánico a la ciudad por una posible explosión, el incendio fue controlado regresando las gentes a sus hogares.

Pertenecía a “Coruñesa de Gas y Electricidad”, absorbida por “Fenosa” en 1945, que se había instalado en 1854 en los terrenos de una antigua plaza de toros de madera con capacidad de 10.000 espectadores, hoy están las casas de Zalaeta frente a los salesianos.

El gas lo conseguían por combustión de hulla utilizándose en principio para el alumbrado público que sustituyó al de aceite. Con el tiempo se canalizó para llevar gas doméstico hasta que llegó el butano.

La chimenea se tiró pero la alta muralla que rodeaba  la fábrica permaneció hasta mediados los sesenta.

“EL DIENTE DE ORO” DE LEONCIO BESCANSA


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Casa conocida por “El Diente de oro” en la avenida de Montoto

Ahí está desafiante y provocador el edificio que Leoncio Bescansa construye entre las galerías de la Avenida de Montoto en el año 1926. Rompe con la madera y cristal y se eleva cambiando balcones, columnas y arcos en los diferentes pisos. Los habituales paseantes no nos damos cuenta de la singularidad del edificio y su ruptura con el entorno, está asumido. Si nos detenemos en él, yo al menos, vemos su belleza. Aquellos que lo ven por primera vez les sorprende y hacen preguntas del porqué y cómo de éste edificio.

La fachada que da a la Plaza de María Pita  está integrada con el estilo neoclásico del resto de edificios.

Las galerías habían empezado a construirse en 1869 hasta 1884. El edificio se construye en el solar que había quedado sin construir después del plan de alineamiento y oferta de los solares con compromiso de construcción.

Las galerías solución popular para protección contra la humedad y el equilibrio térmico llegan a tener gran belleza y en el caso de las de la Marina y Montoto fama en  todo el mundo. En su época hubo alguna crítica, siendo en 1875 cuando el arquitecto municipal hace un informe negativo sobre ellas porque perdía belleza el edificio al ser escondido entre madera y cristal.

Leoncio Bescansa (1879-1957) construyó también entre otros edificios: Escuelas Labaca (1912), Torre de los Jesuitas (1916) desaparecida, Teatro Linares Rivas (1919) desaparecido,  Banco BBVA en el Cantón  Pequeño (1923), colegio Compañía de María (1924), Casa Torres (1925), colegio de los Maristas (1926) desaparecido, Escuelas Parroquiales de Santa Lucía  desaparecido,

CERRADO Y ABANDONADO


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Kiosco de golosinas en los jardines junto al Estanque de los peces

Hoy publica La Voz de Galicia los resultados de un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) señalando a A Coruña como una de las ciudades más sucias de España.

Es evidente que la ciudad ha ido deteriorándose en los últimos tiempos, ha ido ganando en desidia y abandono. Son abundantes las losas rotas, empozamientos de agua cuando llueve, fachadas invadidas de grafitis…

La foto que encabeza esta entrada pertenece a un pequeño rincón enfrente del estanque de los jardines. Lleva así muchos años.

Es difícil acordarse cuando a su alrededor se apiñaban niños y niñas en busca de chuches haciendo un alto en el juego.

Los kioscos supongo que son concesiones municipales, cómo es posible que éste permanezca cerrado. Si acabó la concesión que se quite y no esté como un estorbo.

Es un pequeño ejemplo del menosprecio y desidia hacia lo público y los ciudadanos. Hasta estaría contento que dentro de cuatro años permaneciera el kiosco y hubieran sido repuestas las losas rotas de calles, suprimidos los grafitis, barridas las calles…

CUATRO BISTECS Y DOS PUSKAS!


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PABLO GALLO. “A nova pataca”. Acrílico sobre lienzo. 60×60. 2007.

De esta imagen del cuadro de Pablo Gallo en la realidad ya no queda nada.  La piqueta se llevó, por mandato municipal, el entrañable lugar que  según parece era un tapón urbanístico. De la vieja “Nova pataca” solo está el recuerdo.

Lo conocíamos por “el bistec”, una taberna incrustada en el rinconcillo de la calle Huertas donde, desde principios de los cincuenta Manolo ofrecía para acompañar al vino o cerveza una tapa de finas patatas con un trocito de bistec atravesada por un palillo.

Lugar de parada diaria ya fuera al mediodía o a la tarde. Nos reuníamos lo más variopinto de la ciudad. Empleados de banca, funcionarios, el barrendero de la zona y grupos de desarrapados, con barbas y largas melenas, formados por poetas, pintores, fotógrafos, cineastas… y aspirantes a maestros que haciendo un alto en el trabajo unos y en el deambular otros nos metíamos en aquel lugar tranquilo y acogedor. Un día Manolo tuvo a bien ampliar su oferta y añadió a las finas patatas y a su eterno palillo un trozo de salchicha bautizándolo como Puskas, no en vano el gran futbolistas tenía una fábrica de salchichas.

Manolo y su mujer cumplieron años y después de mucho trabajo dejaron el negocio a la juventud. Jose, el nuevo dueño siguió ofreciendo lo mismo y los parroquianos seguimos acudiendo con algún refuerzo añadido por eso de la renovación generacional.

Hasta la pintura de Dávila en las paredes siguió desafiante cada día con un poco más de grasa pero firme.  Acompañando  al viejo mural se fue colgando la obra de jóvenes pintores como Gallo, Branda… que aportaba al local un nuevo estilo artístico.

La piqueta se llevó “el bistec” y Jose tuvo que cambiar de aires encaminando sus pasos a la cuesta del Matadero dejando en el camino de mudanza los queridos bistecs y las deliciosas puskas.

Ahí queda el cuadro de Pablo Gallo como recuerdo de un lugar donde disfrutamos de compañía y animada charla acodados en mesas y toneles frente a un plato de bistec, patatas y palillo.

La Semana Santa que se acerca me trae a la memoria aquel Viernes Santo a finales de los sesenta en que el bueno de Baixeras pidió como siempre “dos bistecs”, Manolo dijo “hoy no hay, es abstinencia”, “¡Pues, pon dos Puskas!”

El cuadro de la foto se expuso en la exposición “Demasiada calma en la ciudad” en el Club Financiero Atlántico de A Coruña en el año 2007.

HUELLAS DEL BOMBARDEO DESDE EL PARROTE


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La casa de la foto es la del  “indiano” Benito Agar que en 1779 la construye en la calle Real 1, continuación por lo que hoy es calle Agar y Marina.

Apreciamos en el vértice derecho del frontón sobre una ventana el deterioro ocasionado el 20 de julio de 1936 cuando el Gobierno Civil fue bombardeado desde el Parrote. En aquellos tiempos el Gobierno Civil compartía sede con el teatro Rosalía.

El bombardeo iniciado la tarde del 20 de julio por una batería de artillería duró apenas unas horas. Durante el bombardeo muere el cabo Santiago Gómez al explotarle un proyectil.

En la sede del gobierno civil se habían atrincherado el gobernador civil Pérez Carballo con unos guardias de asalto y algún voluntario intentando defender el poder establecido frente a los golpistas. A media tarde se rinden siendo detenidos y llevados a la cárcel de la torre. Cuatro días después fue fusilado en el Campo da rata.

Su mujer, Juana Capdevielle, también es detenida y aparece su cuerpo, en una cuneta de la N-VI, en las cercanías de Rábade a mediados de agosto. Estaba embarazada.

En esa muesca de la fachada  mirando a la Marina queda el triste recuerdo de una tragedia.

EL VIEJO GAS

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Tapa del Gas en la calle de Juan Flórez

Al callejear con la mirada baja por la ciudad podemos ir descubriendo el paso del tiempo en calzadas y aceras. Las diversas tapas y alcantarillas son un reclamo para viajar en el tiempo. Empresas de telefonía, electricidad, aguas, saneamiento, semáforos con el añadido de los nombres de las fundiciones y año en que las fabricaron van apareciendo en el tranquilo caminar.

Hoy me he encontrado con una distinta que conecta con un olor de mi infancia. La tapa pone simplemente Gas, nada parecido a las pequeñitas que hay por toda la ciudad de Gas Natural.

Sería a mediados de los cincuenta cuando haciendo las tareas escolares en la mesa de la cocina, a última hora de la tarde, llegaba un repugnante olor animándome a dejar el trabajo y a acudir a quejarme a mi madre: “con ese olor no puedo estudiar’’.” Es el gas de Celina que está haciendo la cena” contestaba mi madre. ‘Voy a hacerla yo, ya es hora”. El olor pestilente que subía de casa de la vecina marcaba la cena de mi familia. Pronto la cocina se llenaba con el alegre batido de los huevos para hacer la tortilla francesa, y el chisporroteo del freír meigas, fanecas o los ricos peones según el día que hacía olvidar el desagradable olor. Nunca se me ocurrió poner, al día siguiente en clase, como disculpa de no haber terminado las tareas al mal olor de la vecina.

Con este olor me viene la imagen de la inmensa y humeante chimenea de la Fábrica del Gas enfrente del colegio de los Salesianos en la calle del Socorro. Aquel conjunto me daba miedo apareciéndose a mi imaginación infantil como una representación del temido infierno. Había sido construida en los terrenos de una antigua plaza de toros de madera allá por 1854 y derribada en 1957.

La tapa de la foto está en la calle de Juan Flórez, hay otra en San Andrés. Me “huele’’ que son restos de la antigua canalización.