A LA PUERTA DEL HOTEL PALAS

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Encuentro esta entrañable foto en: “Fotos antiguas de A Coruña”. Está sin fecha y autor. Por lo que rodea a la foto calculo que es de comienzos de los sesenta. El lugar, la entrada al Hotel Palas en el Obelisco. El edificio se tiró en 1967, antes de la guerra se le conocía por Palace Hotel.
Los recuerdos se avivan con esta imagen. Es una completísima sucesión de detalles que me lleva a mi infancia. En primer lugar la lluvia que parecía que nos acompañaba todo el invierno, el toldo protector de paseantes incluido el guardia municipal con impermeable y casco blanco. Al frente, el tendido eléctrico de los trolebuses, en los jardines el singular Kiosco que con el tiempo se trasladó al lado del Teatro Rosalía y surgiendo sobre las entonces pequeñas palmeras una cúpula del viejo Atlántic Hotel, desaparecido en 1966, con su espectacular milano.
Acompaño la entrada con foto de la actualidad para comprobar lo desaparecido y lo añadido. En primer lugar está el edificio de Mango que sustituyó al antiguo hotel, los contenedores de basura con maceteros, el semáforo, creo recordar que el primer semáforo de la ciudad se puso aquí a comienzos de los sesenta, Copacabana, Kiosco de la Música, Cantones Village que reemplazó a la Estación Marítima y surgiendo como un espectro entre la niebla el Hotel Atlántico que sepultó al pobre milano.

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LA FERROCARRILANA EN LA RÚA NUEVA

 

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1910. Foto: Ferrer

Viaje, parada y fonda. Era un todo en uno, servicio completo. La diligencia que tenía su salida en la Rúa Nueva, haciendo esquina con la calle Real, llevaba a los viajeros a Santiago en siete horas o a Madrid en cinco días. El trayecto era duro, había que reponer fuerzas o hacer noche para seguir viaje. Fueron naciendo, con el mismo nombre, a lo largo del recorrido fondas, hostales donde comer y pernoctar.

La Ferrocarrilana alcanza categoría y se hizo literaria. Aparece en  “La familia de Pascual Duarte”, donde Pascual Duarte trabaja de chico para todo en esta fonda después de haber abandonado el Papagayo, o en  las andanzas del desterrado Gerardo en su viaje de Coruña a Santiago que nos describe Pérez Lugín en “La Casa de la Troya”.

Las fotos que acompañan a esta entrada son un documento excepcional. Nos meten en el movimiento y vida de esta parte de la ciudad. Da la impresión que es una puesta en escena, que están actuando, pero no, era la vida misma.

Carruajes, carretillos, limpiabotas, el saludo de las gentes, todos van cubiertos con sombreros o gorras, paraguas aunque haga sol. Todo en un continuo movimiento, un ir y venir sin parada. ¡Cuánta actividad!

La calle es una de las más antiguas de la ciudad. Se cree que ya existía como tal a finales del siglo XV. Posible origen judío, donde se establece un pequeño grupo de conversos después de la expulsión y el abandono de la calle Sinagoga en la Ciudad Vieja.

Se le cambia el nombre en 1899 por el de Emilio Castelar y lo conserva durante cuarenta años, para volver en el 39 a su nombre de origen judío.

Recuerdo historias de personajes que me contaban en casa. Del Negro de las corbatas o de Manolita, esta calle era su vida, su lugar de buscarse el sustento. Yo aún echo de menos cuando paso por ella los gritos de Mustafá ofreciendo lotería.

En la parte ancha de la calle que es la que más actividad concentraba estaba Cabrera que acercaba la mercancías a la estación del Norte. El hotel Continental  y el bar América, la Mezquita, El Trópico con su eterno aroma de café recién tostado. Tantos y tantos lugares que dieron vida a una calle en continuo movimiento.

Pero la calle se bifurca, y a derecha e izquierda aparecen La Estrella y Olmos con el ofrecimiento del relajo ante las tazas de ribeiro ¡Cuántas caerían después de la actividad!

Yendo a San Andrés queda un detalle que pasa inadvertido a mucha gente. Es una calle de ida y vuelta, sin salida. Bueno, hoy sin ida pues está enrejada. Es el callejón de San Telmo. El bueno de San Pedro González de Fromista que así se llamaba era dominico y vino a evangelizar estas tierras teniendo mucha dedicación con los pescadores.

Hoy la calle sigue siendo de actividad. Pero el movimiento, la vida que nos trasmiten las fotografías ha desaparecido. Ahí quedan como un bonito recuerdo.

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EN LA ACTUALIDAD

 

 

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AL FONDO HOTEL CONTINENTAL

 

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A LA DERECHA ESTUVO LA FERROCARRILANA

 

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CALLEJÓN DE SAN TELMO

 

 

DEL HOTEL IDEAL AL CINE AVENIDA

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FOTOS ANTIGUAS LA CORUÑA

Como las fichas de un dominó fueron cayendo empujadas por las deslumbrantes fundaciones las viejas edificaciones del Cantón Grande. Eran casas de balcón en primer piso y dos o tres más con galería. Humildes, sin pretensiones de figurar en afamadas revistas de arquitectura, de esas que regalaban los bancos a clientes con clase. Creo que formaban un bonito conjunto que se puede apreciar en la fotografía.

Desde la esquina con la calle Santa Catalina al tapado cine Avenida todo ha desaparecido en los últimos años.

Hotel Ideal hacía esquina teniendo la entrada por la calle Santa Catalina, hasta que lo tiraron conservaba en el suelo de mármol de la entrada en letras negras “Hotel Londres” su antiguo nombre. En el bajo Café  Galicia, centro de tertulianos a la hora del café, cuantos negocios y cotilleos contarían sus paredes.

Dicen crónicas antiguas que el gran Kubala festejaba sus triunfos sobre el Deportivo agarrado a la barra hasta que un par de compañeros le ayudaban a tomar el camino de la Estación del Norte para coger el Shangái.

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Al lado del café Galicia estaba Simeón, Foto Blanco, primera visita, que hacía un amigo cuando volvía de vacaciones, a ver a la mujer más guapa de Coruña (el lo decía de otra forma) que allí trabajaba. En foto Blanco hice las fotos para mi primer carnet de identidad. Las hacían en el primer piso y se subía por una escalera destartalada que había al fondo del negocio.

Farmacia Vigil, el siguiente, toda la noche abierta siempre amabilidad aunque no hubiera receta del medicamento prescrito en una noche de urgencia por teléfono. Lago y Lago con las primeras televisiones, sus pantallas a la calle reuniendo a todos los parroquianos ante las primeras imágenes televisivas que se veían en la ciudad, Radio City las pilas, las pequeñas reparaciones. Librería Zincke hermanos, una institución en la ciudad, después Librería Arenas.

En Arenas me sucedió un incidente que aún recuerdo. Una mañana en que curioseaba entre los libros sacándolos de la estantería: hojeaba y ojeaba, mirando y midiendo si podría acceder a alguno, se acercó un dependiente y me señalo el camino de la trastienda al fondo del establecimiento: ¡acompañemé1

 ¡Saca el libro!  gritó nada más entrar.

Aparecieron el dueño y otro más, me conminaron amablemente a quitarme el impermeable gris de la época, el jersey y subir la camisa, en busca del libro que creían que había cogido. Nada por aquí, nada por allá.

Aún recuerdo la cara de tontos que les quedó a don Fernando Arenas, librero y editor, y a los dos empleados, tres contra mis dieciséis años, al comprobar que no había nada. Se disculparon: “hoy nos han robado varios libros, comprende”

Salí y no volví a entrar en aquel viejo edificio. Mi consumo de libros, que se iniciaba, se dirigió a otros establecimientos.

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PALACE HOTEL

PALACE HOTEL
AÑO 1936

Cuando paseo por A Coruña recuerdo edificios que en mi niñez destacaban por su belleza, por su singularidad, siendo referentes en la vida de la ciudad. Son muchos los que han desaparecido sustituyéndolos por nuevos edificios auténticos adefesios. ¿Por qué sucedió? supongo que debido a la especulación, al mal gusto de constructores ávidos de hacer caja, a arquitectos obedientes y sobre todo a alcaldes que tragaban bastante y auténticos ignorantes de lo que debe ser una ciudad.

El edificio de la foto corresponde a uno de ellos. Estaba enfrente del Obelisco y tenía fachadas a la calle Real y a la Avenida de la Marina. Fue construido en 1872 por el arquitecto Faustino Domínguez, también se debe a él la construcción del Palacio de la Diputación en Riego de Agua.

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FOTO DESDE RUA NUEVA. José Villar Martelo publicada en el libro La Coruña Lugares y acontecimientos de hace un siglo.

Se le conocía como Casa Caruncho” y en 1916 se dedica a hotel. En principio se llamó “Palace Hotel” hasta que en 1940 se cambia por orden de la autoridad competente de la época a “Hotel Palas” por aquello de hacerlo más español.

En los bajos dando a las tres fachadas estaba el Café Oriental lugar de encuentro de lo más granado de la sociedad coruñesa de la época.

Pero todo eso se vino abajo y en 1967 desaparece para elevar este edificio. ¿ No habría otro lugar para él?

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AVENIDA DE LA MARINA

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