LA SECRETA

Pie de foto” imagen acompañada de pequeño texto sobre un recuerdo, proyecto; sugerencia o provocación
En Rúa Nueva. Años: 30. Fuente: Charlie Crespo

Imagen de los años 30 en la Rúa Nueva coruñesa. Parece una escena de película del neorrealismo italiano.

No falta detalle: gabán con solapas de conejo, zapatos y sombrero elegante, periódico y pipa en mano.

Son tres o cuatro rodeando a una mujer. Hay que protegerse. “¡Papeles!” “¡Abra el bolso!”

¿Sospechosa de qué? ¿Estraperlo? ¿Pequeña sustracción?…

Subsistencia para unos y poder para otros.

“Marche” “Era una comprobación”

Miradas ladeadas. “Me libré”, “Ya caerás”.

Los de la “chapa” se encaminarán después de la actuación hacia la Estrella, “vamos a comprobar si en algún bar sirven percebes ahora que estamos en veda”. Poder y subsistencia.

EN EL OBJETIVO DE PEDRO FERRER

Pedro Ferrer (1870-1939). Pionero de los fotógrafos gallegos y bastante más. Desde su local en calle Real 61 emprende una fecunda labor empresarial que abarca todo alrededor de la impresión y edición.

Destaca la edición del coleccionable “Porfolio de Galicia” esplendida muestra de fotografías de Galicia y la discográfica publicando el primer disco del grupo “Aires da Terra”

Reúno en esta entrada una serie de fotografías sobre la ciudad de A Coruña de principios de siglo xx. Edificios perdidos, lugares aún reconocibles pese al tiempo transcurrido, fiestas, espectáculos, las gentes con su trabajo, con sus vestidos de fiesta o trabajo… un conjunto para conocer el pasado de nuestra ciudad.

Vapor “Comercio”. Año: 1910

Hasta que en 1913 se completa la comunicación ferroviaria con Ferrol el mar era una forma de comunicación habitual, de eso se encargaban dos vapores el “Comercio” y el “Hércules”. Gran competencia entre las dos navieras llegando a abordamientos en 1902 a la altura del Castillo de San Antón.

El “Comercio” fue construido en Liverpool en 1866. Pasó por varios nombres y pabellones, desde Cecile, Correo de Cartagena y finalmente “Comercio” con el que dio servicio en A Coruña.

Muelle de Hierro. Año: 1903

Situado  frente a la Plaza de Aduanas, actual subdelegación de Gobierno,  adentrándose  en el mar 200 metros y con una anchura de 10. Se inauguró en 1869 derribándose en 1915

Pequeño descanso
Playa de Riazor
Capilla de Atocha. Año: 1920

Humildísima y pequeña capilla, sobre setenta metros cuadrados, que dio nombre al barrio. Sus orígenes en el siglo XVI, llamándose en principio ermita de la Santa Cruz, cambia de nombre al aumentar la devoción por Nuestra Señora de Atocha en 1627. Se tira al amenazar ruina en 1927 construyéndose en 1945 un edificio, la venta del solar estuvo en tres mil pesetas, hoy desaparecido para dar comunicación a las calles de San Juan y Orillamar. En la actualidad podemos ver, en lo que fue casa colindante, parte de muros y sillares de la capilla.
En su interior había un sepulcro yacente, en el exterior unos relieves que pudieron haber pertenecido al convento de los dominicos arrasado por los ingleses en 1589 que se conservan en el Museo Arqueológico del castillo de San Antón. La imagen de la virgen que presidía la capilla está en la de la Grande Obra de Atocha. Institución fundada por Baltasar Pardal que dio gran apoyo físico y educacional a un barrio pobre y abandonado de las instituciones civiles.

Leirón de Juan Flórez
Cantón Grande viendo el eclipse de 1905
1925
Carnaval principios del XX
Viejo Riazor. Principios del XX
Año: 1907

Después de haber pasado por la Plaza de Toros y el Corralón de la Gaiteira el Deportivo juega sus partidos, desde 1909, en el viejo Riazor donde hoy están las Esclavas. En la foto podemos apreciar varias espectadoras. Mujeres y hombres elegantemente vestidos.

Plaza de Toros. Año: 1909

En 1885 se construye esta plaza en la actual calle Médico Rodríguez. Se encarga al arquitecto municipal Juan de Ciórroga colaborando económicamente los vecinos con acciones.  La plaza es para 10.000 espectadores, con sólidos muros, caballerizas, corrales, enfermería, palcos de tea y balconcillos de forja. Todo un lujo para la época.

Plaza de Lugo. Año: 191…

Se inician las obras, diseño de Pedro Mariño, en el antiguo Campo de Carballo en 1901 rematándose en 1905 el Pabellón Central que es para lo que da el dinero dejado por Don Eusebio. Las obra continúan con otros dos pabellones, el Norte y el Sur, inaugurándose en 1910, estas obras ya con dinero municipal.
Ahí estuvo: señorial y bello hasta que en 1958 otros responsables deciden tirarlo desapareciendo definitivamente en 1963. Una verdadera pena.

Mercado de San Agustín. año: 191…
Plaza de los Huevos
Teatro Pardo Bazán

Teatro Emilia Pardo Bazán edificado por  Atanasio Anduiza y Pedro Mariño en 1903. Sobre un solar en el que había estado el Teatro Circo Coruñés que con su estructura de madera no le hacían aconsejable en los nuevos tiempos. El ayuntamiento da la concesión por 50 años. Desde un principio, por litigios sobre la programación con el Teatro Principal (Teatro Rosalía) que era del ayuntamiento, las cosas no van bien, el Ayuntamiento revoca la concesión y decide tirarlo siendo concejal de urbanismo Casares Quiroga en 1915.

Teatro Linares Rivas

El Linares Rivas era un edificio modernista del arquitecto Leoncio Bescansa, también construyó las Escuelas Labaca de Juan Flórez, con mucha filigrana y bonitas máscaras en la fachada. Tenía capacidad para cerca de 1200 espectadores y contaba como dato curioso con palcos de luto cerrados con cortinajes. Se dedicó a cine, teatro, zarzuelas y variedades. Se tira en 1937.

Lavadero del Parrote

Estaba en el Parrote al lado de Capitanía y adosado al Jardín de san Carlos, se construye en 1893. Daba servicio a la Ciudad Alta. Se abastecía de la fuente de la plaza de Azcárraga (de la Harina).

Desaparece en 1948, la llegada del agua a la mayoría de las casas hizo que los lavaderos fueran quedando en desuso y los de siempre arramplaron tirando con todo ya que a sus entendederas no les cabía el uso que podía dársele. Otra pérdida para este entorno.

Castillo de San Antón desde la Cárcel Real. Año: 1920

En la Cárcel Real dicen las crónicas que podía haber hasta trescientos prisioneros entre hombres y mujeres. Había varias estancias: dos enfermerías, salas para presos distinguidos, Sala de Tormentos, la correspondiente capilla donde los que iban a ser ajusticiados aguardaban dos días. La ejecución se realizaba en la Praza da Forca, hoy Campo da Leña.

Campo de la Leña
Campo de la Leña
Año: 191…
Campo de la Estrada. Año: 1911
Aviador Vedrines

Gran espacio de terreno con instalaciones militares: Sanidad Militar, Hípica, Intendencia… se utilizaba en ocasiones para aterrizar y despegar las primeras avionetas que visitaban la ciudad.

Monte de Santa Margarita
Calle Ferrol. 1915-25

A la derecha la Iglesia de Santa Lucía (1912) y a la izquierda el Chalet Escudero (1915). En medio tres casas, las dos primeras de la derecha con los números 8 y 10 son del 1905 de  Julio Galán y Carbajal en estilo modernista. La última de Eduardo Rodríguez Losada ejemplo del eclecticismo.

Colegio Dequit
Orden Tercera
Plaza de Azcárraga. Año: 1902

La plaza de Azcárraga, hasta 1896 plaza de la Harina, en uno de los lugares más tranquilos y bellos de la ciudad. En dos ocasiones al año: Feria Medieval y Fiestas del Rosario su paz se altera y recobra el trasiego y animación de épocas pasadas cuando se celebraban corridas de toros y ejecuciones públicas, mercado y aglomeración ante la fuente que fue encargada a los talleres Dumgem de Paris.

Casa do Sol. Dispensario antituberculoso. Año: 1903

Construido por Pedro Mariño como dispensario antituberculoso fue cambiando su utilidad a través de los años. Gimnasio de boxeo, recinto de la comisión de fiesta… Pero permanece su singularidad en el entorno, haciendo de el un punto de referencia.

1910
Inauguración tranvía eléctrico

Es en 1903 cuando se inaugura la primera línea de tranvía de mulas y en 1913 cuando se electrifica. Desaparece en 1961.

Comercio Pedro Ferrer en la calle Real 61. Año: 1905

Aquí estuvo el negocio familiar desde que en 1866 se estableció en la ciudad su padre. Abarcó diversas actividades: imprenta, litografía, fotografía, venta de fonógrafos, gravado y edición de música…

Años después del cierre se estableció en el mismo local el “Café bar Compostela”.

EL BUSTO DEL MÉDICO RODRÍGUEZ

Emilio de Madariaga dando los retoques al busto de su amigo médico Rodríguez. Año: 1919. Foto: Ferrer

El Médico Rodríguez nace en el barrio de Monelos estudiando en el instituto que estaba en la calle Herrerías.

Se entregó a la medicina, siempre dispuesto a estar donde se le necesitaba. Fundó el sanatorio Higía en la calle de San Andrés donde después estuvo el Arca de Noe.

Su otra pasión fue la política siendo teniente alcalde de A Coruña, presidente del Círculo de Artesanos y redactor de La Voz.

Muere en 1921 en su casa de Linares Rivas de la que queda un abandonado solar después de haber estado la “Villa de Bruselas” y el restaurante “O Secreto”

Busto del Médico Rodríguez en la Plaza de Ourense

Retrato de Salvador de Madariaga sobre su hermano Emilio publicado en Acción Coruñesa en diciembre de 1921.

“Emilio de Madariaga nació en La Coruña el 24 de Noviembre de 1887 y murió en Madrid el 18 de Marzo de 1920. Vivió, pues, treinta y tres años, de ellos, seis, los últimos, en plena posesión de su genio creador. Este genio tardó en manifestarse de manera clara. Hasta los diez y ocho años, e! espíritu que vivía en él, falto de la disciplina de una orientación propia, solo actúa negativamente en forma de instinto defensivo que rechaza la domesticación intelectual de la enseñanza. Es mal estudiante y díscolo. Así crece en libertad de modo que cuando llega la hora del arte el genio creador en él puede revelarse sin traba ni prejuicio. Cuando, a los veintiún años, viene a París, decidido a ser escultor, no sabe ni dibujar. Admirable economía natural. Porque así el genio creador, ya hecho, forma al artista, en contra de lo que suele suceder con los artistas, productos de escuelas y maestros, que condicionan, limitan y aún a veces matan al genio creador que nació en ellos”…

…”Esa vida indomable para España vino súbitamente a su fin en plena fiebre de creación. Al morir el artista, dejaba varias obras en barro, a
medio hacer o terminadas. Hubo que trasladarlas a escayola tal y como
estaban. Dentro de los medios de que disponían, sus hermanos, guardianes de toda la obra que dejó, han hecho lo posible por conservarla en el mejor estado compatible con las circunstancias. Hoy la someten al juicio de la actualidad. Seguros del juicio de la posteridad, la conservarán piadosamente hasta que llegue el tiempo de su ingreso en el Museo”

TRIUNFO SOBRE EL BENFICA. AÑO: 1962

Veloso, Rifé y Padrón dando la vuelta con el trofeo. Foto: Blanco

Septiembre de 1962 el Depor se proclama campeón del Teresa Herrera ante el Benfica que acababa de conseguir, venciendo al Real Madrid, el título de Campeón de Europa.

¡Qué ilusión! y eso que ya no teníamos a Amancio. Al final de la temporada volvimos a segunda. Pero la alegría de haber vencido a los de Eusebio duró tiempo.

Padrón
Miche
Rifé
Domínguez
Antonio Ruiz
Aurre
Loureda
Escolá
Veloso
Jaime Blanco
Oscar Montavo
Plantilla del Deportivo en la temporada 1962-63

LA ESCARLATINA

Villa Bruselas, Linares Rivas. Años: 50. Foto: Martí.

Mis dos hermanas confinadas en su habitación a causa de la escarlatina, enfermedad de simpático nombre, pero contagiosa, les obligaba al aislamiento. Desde la puerta me despedía en mi salida a los jardines con una perversa sonrisa. “¡Pasadlo bien!”

En el encierro con ayuda de las muñecas: “Rosa María y Cayetana” iban pasando el tiempo. Debía ser mucho el aburrimiento cuando una de ellas amenazó con romper una pierna a su muñeca. “¡No te atreves!”, “¡Sí!”, “¡No!”. Pierna rota.

La de pierna descoyuntada fue “Rosa María” era muñeca de pelo castaño, fea como todas.

 Una vez repuestas de su enfermedad nos encaminamos a la clínica de muñecas en Linares Rivas.  Lugar siniestro, de  enigmático nombre “Villa Bruselas”. Se encargaban de solucionar los desperfectos de las muñecas. Atendía a la clientela una señora mayor, despeinada, con más que arrugas en su cara. El no haber leído aún las Brujas de Roald Dahl y la ausencia de guantes en sus manos hacía que no saliera corriendo de aquel lugar.

El anaquel con las muñecas, las cajas donde se amontonaban cabezas separadas de tronco, piernas y brazos independientes apilándose sobre el mostrador traían a la memoria la visita hecha a un santuario mariano con la exposición de los exvotos.

Las muñecas no me gustaban, me producían intranquilidad. Sobresalía la Cayetana, nombre en honor a la duquesa de Alba, con sus ojos abriéndose y cerrando, movimiento de pestañas, andares articulados al mover el tronco, uñas pintadas… no le faltaba nada.

Mi hermana mayor tenía la “Negrita”. Turbante rojo y blanco, simpática. Mi hermana iba a un colegio de monjas, tal vez por influencia de las misiones se empeño que quería una negrita de muñeca.

En aquellos años en Coruña no había ningún negro. El último había sido el “negro de las corbatas” vendedor ambulante por los Cantones y el conocido como “negro de la refinería” aún no había llegado a la ciudad. Lo más parecido era las huchas de las  misiones con raja en la cabeza. Así que cuando mi hermana paseaba con el cochecito y la negrita dentro era bastante novedad.

El mundo de la muñeca se tomaba en mi casa bastante en serio. El día de Reyes se celebraba por la tarde el bautizo para las recién llegadas. Mis indios y vaqueros no tenían categoría para la cristianización, tocándome hacer de cura me metían dentro de un vestido negro de mi abuela  con sombrero también negro para hacer la función de teja.

En cierta ocasión cuando estábamos en plena celebración del bautismo llamaron a la puerta. Era un auténtico cura, con sotana, teja y coronilla, que venía de visita. Nuestra madre con buen criterio mandó que guardásemos todo liberándome del vestido negro de la abuela. “¡No vaya ser que le parezca mal!”

Lo peor era cuando mis hermanas querían jugar a las visitas. Preparaban a las muñecas, ordenaban la cocinita… y a mí me volvían a travestir con vestido rojo de mi tía y un sombrerito con plumas que mi madre había llevado a una boda muy fina.

La verdad, aceptaba el vestidito, las plumas y el sombrerito pero lo insufrible era aguantar a mis hermanas en la representación hablando de que si los hijos comían, tenían fiebre o si el marido se iba de viaje. Siempre me prometían jugar después a lo mío: futbolín, fuerte, indios y vaqueros.

Al final de la tarde no pude más. Con el vestido rojo remangado,  el sombrerito ladeado y flores aplastadas grité: “¡yo quiero jugar con mis indios!” “¡Me voy!”