¡ GRACIAS TROLE, QUÉ BONITO ERES!

 

 

ipad 270

FOTO: JAVALINQUIN

Este trolebús iba a Carballo. Cuando la estación que estaba en la esquina de las calles Betanzos y Rosalía de Castro estaba llena lo aparcaban en la calle Francisco Mariño en un lateral del colegio de los hermanos Maristas.

Las lecheras y cestas de mimbre que habían traído por la mañana al mercado: cebollas, grelos, repollos a la espera de ser depositadas en la trasera del trolebús quedaban esparcidas en medio de la calle.

Yo iba sorteando educadamente “disculpe”, “por favor” de camino a la librería Ervelo. “¡Pasa neno!” me gritaban con cariño las mujeres que esperaban la salida del trole.

A Ervelo iba en busca de la libreta del número cuarenta para la clase de latín. El plumín de corona, ¡cuantos esgallados!, hacía tiempo que no lo usaba. En Ervelo era algo más barato que en el Colegio, con lo ahorrado siempre se podían hacer pequeñas inversiones.

La dueña de Ervelo era una amable señora que me atendía muy bien. Tenía una hija casada con Piloto, jefe de estudios del Instituto Masculino del que contaban abundantes sucedidos, auténticas leyendas urbanas.

Cierto día un alumno tuvo que ir a secretaría a hablar con don José María, este era su nombre. En el nerviosismo y despiste al preguntarle el administrativo qué quería, solo acertó a decir muy educadamente que iba a hablar con: don Piloto.

En otra ocasión habiéndose puesto de moda entre los de sexto y preuniversitario tirar de la corbata a los finos que la llevaran, un día mientras se subía por las escaleras en gran pelotón, un alumno vio un trozo de corbata muy llamativa entre salir de la masa que subía.

Agarró el trapito, tiró de él, tiró con más fuerza porque se le resistía y apareció entre aquella muchedumbre la cabeza con la cara desencajada, colorada y gafas a medio caer del ¡Piloto!

Regresando al trolebús que se aparcaba debajo mismo de las aulas, un día en que a un compañero no le salía la demostración de la fórmula de la ecuación de segundo grado, el profesor: el gran ¡Paquete! descompuesto por tanta ignorancia cogió el libro  del pobre muchacho y después de dejarlo caer sobre su cabeza varias veces lo tiró por la ventana a la media vuelta como hacían los toreros con la montera.

El alumno asustado corrió a la ventana viendo aterrorizado que su libro estaba en el techo del trolebús.

Salió poseído del aula con el permiso del profesor (hasta ahora lo real, empieza la leyenda) y cuándo llegó abajo, el trolebús salía hacia Carballo. ¡Pare! ¡Pare! Nada que no paraba. Corriendo, corriendo le siguió por Juan Flórez, menos mal que el trole se salió del tendido y al bajarse el conductor para meter la pértiga en el tendido pudo recuperar el libro después de subir por la escalerilla al techo del trolebús.

Hay versiones que lo complican más, cuentan que cuando el pobre alumno estaba en el techo del trolebús el chofer no percatándose que el niño estaba arriba arrancó y así fue sentado en el techo hasta Carballo.

Decir que al día siguiente nada más entrar en clase se le acercó el profesor y pidiéndole el libro le preguntó la demostración de la fórmula de la ecuación de segundo no sería faltar a la verdad.

Lo primero que hizo mi compañero fue mirar hacia la ventana, ese día llovía y la ventana estaba cerrada.

CASTELAO: OS FUNDAMENTOS DO SEU ESTILO (1905-1920)

DSCN1428
A TENTACIÓN DE COLOMBINA, 1917

El pasado miércoles con un grupo de buenos amigos fui a Pontevedra para ver la exposición sobre Castelao que está estos días en el Sexto Edificio del Museo de Pontevedra.

La exposición me descubrió un Castelao para mi desconocido: el de los grandes formatos. Disfruté con unos cuadros de los que no tenía ni idea de su existencia.

Castelao abandona su primer estilo, según se explica en la exposición, cuando ingresa nas Irmandades da Fala.

“A tentación de Colombina” es por su temática el que más alejado está de la obra posterior. Castelao da un cambio a su idea de las finalidades de las obras artísticas. Se hace combativo, lucha desde su arte a favor de los desamparados: ciegos, gentes del campo e ironiza: caciques, curas. Una gran obra.

El paseo por las calles y plazas de Pontevedra, cañas y comida en la plaza del Teucro fue el complemento de un buen día.

 

 

 

PAZO DEL MARQUÉS DE ALMEIRAS

PAZO MARQUÉS DE ALMEIRAS

Hace unos meses encontré en internet esta fotografía que después de la sorpresa fue avivando mi recuerdo. Lo primero la visita que hice de muy pequeño a ver el Belén que ponían por Navidad y la escalera doble de piedra que llevaba a la planta superior que a mí me daba la impresión de algo muy importante.

Había en el edificio un comercio que se llamaba la “Cívico Militar” era una cooperativa que en sus instalaciones vendía: comestibles, tejidos… y estaba creo recordar por toda la planta baja.

Construido a mediados del siglo XVIII por el primer marqués de Almeiras, estaba en la esquina entre la calle de san Andrés y Torreiro. En principio se dedicó a residencia, con el tiempo fue utilizado de variadas formas: Gobierno Civil, Diputación y hasta fábrica de sombreros y panadería.

Debía ser en su época el edificio más importante de la ciudad pues tuvieron en el varios festejos: recepción cuando se proclama rey Carlos IV, celebraciones por las victorias de Méndez Nuñez en el Callao y estancia del mariscal Soult tras la batalla de Elviña.

 Pero llegaron los avatares: que si alineamientos, estrechez de calle para el paso del tranvía y lo que en principio, cediendo mucho,  iba a ser un traslado de la fachada a la plaza de Azcárraga que era lo que quería el alcalde Molina (muere en 1958) se convierte  al año siguiente, siendo el nuevo alcalde Peñamaría de Llano, tras la compra del inmueble por una constructora  en esto que vemos abajo.

 

DSCN1435

LLUVIA DE HÉROES

circo americano web de rafael castillejo cedido por xavier masats teixido                                            web de Rafael Castillejo cedido por Xavier Massats

La ciudad despertaba del lluvioso invierno con el colorido de los carteles pegados en las vallas de los solares, en las esquinas de edificios abandonados. Los vivos y alegres colores anunciaban la llegada de los circos, los altavoces de los coches, los programas de mano todo indicaba que el verano estaba allí. Pronto llegaría la vacación, el fin de la rutina y el aburrimiento. Eso percibía aquel niño que se emocionaba mientras iba y volvía cargado con su cartera del colegio. ¡La alegría ya estaba!

Pinito del Oro en Price, los Tonetti del Atlas, el Monumental de los osos blancos, el Puente sobre el río Kwai del circo Americano, estaban de nuevo en la ciudad, volvían con la alegría de lo nuevo, con el color y sonido de una felicidad que ya tocaba con su mirada. Sucesivamente iban montando sus carpas en las explanadas baldías, lugares que con el tiempo se convertirían en plazas con fuentes, estatuas y el correspondiente aparcamiento subterráneo. El olor a los animales, las gentes que estaba en los carromatos, los enanos, las matrículas extrañas de los camiones, idiomas no oídos, todo avivaba la imaginación y el deseo. Sabía que dos circos le iban a caer, que su padre le acompañaría, si había suerte hasta podría ir con algún amigo.

Su cabeza este año empezaba a encaminarse a otros intereses, había algo más emocionante, estaba en la vieja plaza de toros por dónde todos los días pasaba para ir al colegio. ¡La lucha libre! Otros carteles que la anunciaban iban poniéndose al lado, debajo, encima de los de los circos así lo decían: ¡Tupac Amarú el de los dedos eléctricos!, Sotelo, Morlans, Polman… una sucesión de nombres, fotos, todo con el rojo y azul característico.

Una noche logró que su padre lo llevara a ver el espectáculo un poco en contra de la madre, que creía que no era adecuado. Todo iba según el programa: golpes, saltos, llaves, tirabuzones, dobles Nelson, luchadores tirándose sillas… Hasta que en un momento de tensión, un espectador enfervorizado gritó: ¡muérdele un huevo! El niño giró la cabeza para ver a su padre, pensando: “se acabó, no vuelvo”. Encontró su mirada sonriente y cogiéndolo por el brazo le dijo: “no será para tanto”.

Al llegar a casa oyó que comentaba a su madre “si eso ha sido guerra que nunca haya paz”. No fue la última vez que fueron a una velada, el padre hasta se levantaba del asiento dando algún grito de emoción, a la madre no lograron convencerla.

Los héroes de la lucha repartían fotografías dedicadas entre los aficionados. Un compañero del niño, Alvite, tenía una numerosa colección siendo la envidia de la clase.

Cierta bochornosa tarde de primeros de junio mientras don Marcelino “cabezón profesor de Formación” hombre desagradable y retorcido, aunque refinado en la apariencia, se dedicaba a instruirlos en el Fuero de los Españoles y en el Imperio hacia Dios, percibió que Alvite se distraía en la contemplación de los héroes. Se dirigió sigilosamente, recreándose en la lentitud de la aproximación, la clase muda, él ausente, ajeno de lo que iba a ocurrir era el pobre Alvite. Cuando estuvo a su lado con suma delicadeza extendió una mano pidiéndole las fotos, las cogió y ante la mirada aterrada de toda la clase, una a una fue desmenuzándolas en múltiples pedazos, los lanzó al aire y mientras los trozos llenaban el suelo señalándolo con el índice dijo: “coja esa porquería, mire como ha dejado todo”.

 

PABLO GALLO PUBLICA “DIBUJAR EN LA OSCURIDAD”

Cartel Galicia psico

Ayer por la noche recibí en mi correo el cartel que anuncia la presentación en Vigo y A Coruña del nuevo libro del dibujante y pintor coruñés Pablo Gallo, “Dibujar en la oscuridad”.

Aparte de su amplia tarea en exposiciones en el mundo de la pintura y la ilustración  empezó a publicar libros  en 2010 como ilustrador “El libro del voyeur”, Hiperhíbridos (2011) y también como escritor “Manual de la ruleta rusa”(2015) que recorre un camino al lado de algunos ilustres suicidas  juntando ilustración y un pequeño texto sobre la personalidad, vida y su trágica muerte.

A Pablo Gallo no le llega con las exposiciones y libros,  su personalidad, su inquietud y sus ansias de buscar continuamente algo nuevo le ha llevado  a ir un poco más allá: El dibujo a ciegas convocando a un escritor fallecido.

El nuevo libro es el resultado de estas sesiones de dibujo a ciegas en las que con los ojos tapados va dibujando mientras su trabajo se proyecta sobre una pantalla, todo ello acompañado por la música de Iago Alvite.

Curioso y sorprendente. He asistido dos veces y he quedado impresionado siempre. Prometo volver, a ver si cojo alguna comunicación perdida para una nueva entrada en este blog.

http://elblogdepablogallo.blogspot.com.es/p/enlaces.HTML

IMPRESIONES RECOGIDAS:

“Lo de Pablo Gallo me ha dejado torcido y sin aliento. Como debe ser”.

Francisco Jota Pérez (Escritor) en Twitter tras asistir a la sesión del 7 de noviembre de 2014 en Barcelona

“Magnífica sesión psicográfica de Pablo Gallo (con Iago Alvite musicando el terror) en Las Naufraguitas. Todos vimos cómo William Balke se hizo presente y más de un@ debió salir con la ropa interior ligeramente tuneada”

Roge Fdez (Pintor, escultor, vídeo creador) en Facebook tras asistir a la sesión del 12 de agosto de 2014 en A Coruña

 

 

 

UNA VISITA A CAPITANÍA

 

La Plaza de Azcárraga, antes Plaza de la Harina, con su Fuente de los Deseos y los plátanos centenarios es para mi uno de los lugares más tranquilos y bellos de la ciudad. Desde la fuente se puede observar este  edificio en la plaza de la Constitución.

Hace ya tiempo había oído que se podía visitar aunque nunca me decidí a hacerlo hasta esta semana en que formando parte del taller organizado por el Fórum Metropolitano “Un paseo pola cidade” que llevan Patricia Angulo y Fernando Campos he cruzado una de sus puertas accediendo al lugar olvidado. El teniente coronel Costas fue el encargado de acompañar al grupo del que formaba parte dando una explicación muy interesante.

Se construye en 1748 por Real Orden  de Fernando VI, sustituyendo a otro ya deteriorado levantado en el XVI, para dar cabida a la Capitanía General y a la Audiencia ya que hasta el siglo XIX el capitán general también impartía justicia.

Un reloj con campanario, que le da un toque religioso, preside el edificio,  y dos puertas dan acceso al interior  para las dos funciones que tenía.

079

Se empieza la visita en el patio cubierto donde destaca la explicación de la  evolución heráldica del escudo de España desde los Reyes Católicos hasta nuestros días. A continuación se baja al aljibe que hoy en día está abovedado.

083

Se sigue por el Pasillo de los espejos y se termina en el Salón del trono. Hay una  obra pictórica barroca sobre los meses del año dejada en depósito por el Museo del Prado, lámparas de la Granja y espejos antiguos.

084

La visita no contempla los jardines, espero que algún día se abran al público, sería un buen complemento.

Comento como dato curioso que a estas dependencias llegó en 1953 Mohamed Ben Miziaam como Capitán General. Según lo indagado era un siniestro personaje. La anécdota que una de sus hijas se casó en las dependencias de capitanía por el rito moro.

IMG_0500
CARCEL REAL Y PUENTE CON LA AUDIENCIA.           FOTO: CORUÑA ANTIGUA

 Al lado de la Audiencia se levantaba la Cárcel Real, donde hoy está el hotel Finisterre, construida en 1760 los dos edificios estaban comunicados por un puente así los penados no tenían que perder el tiempo en  paseos,  de ahí que algunos quieren recordar al puente de los suspiros de Venecia.

PALACE HOTEL

PALACE HOTEL
AÑO 1936

Cuando paseo por A Coruña recuerdo edificios que en mi niñez destacaban por su belleza, por su singularidad, siendo referentes en la vida de la ciudad. Son muchos los que han desaparecido sustituyéndolos por nuevos edificios auténticos adefesios. ¿Por qué sucedió? supongo que debido a la especulación, al mal gusto de constructores ávidos de hacer caja, a arquitectos obedientes y sobre todo a alcaldes que tragaban bastante y auténticos ignorantes de lo que debe ser una ciudad.

El edificio de la foto corresponde a uno de ellos. Estaba enfrente del Obelisco y tenía fachadas a la calle Real y a la Avenida de la Marina. Fue construido en 1872 por el arquitecto Faustino Domínguez, también se debe a él la construcción del Palacio de la Diputación en Riego de Agua.

José Villar Martelo publicada en el libro La Coruña Lugares y acontecimientos de hace un siglo. (2)
FOTO DESDE RUA NUEVA. José Villar Martelo publicada en el libro La Coruña Lugares y acontecimientos de hace un siglo.

Se le conocía como Casa Caruncho” y en 1916 se dedica a hotel. En principio se llamó “Palace Hotel” hasta que en 1940 se cambia por orden de la autoridad competente de la época a “Hotel Palas” por aquello de hacerlo más español.

En los bajos dando a las tres fachadas estaba el Café Oriental lugar de encuentro de lo más granado de la sociedad coruñesa de la época.

Pero todo eso se vino abajo y en 1967 desaparece para elevar este edificio. ¿ No habría otro lugar para él?

DSCN1314
AVENIDA DE LA MARINA

DSCN1311