EL PARROTE: LA CASA GÓTICA

 

El paseo por el Parrote ha sido siempre de un caminar tranquilo, sosegado. La zona en los último años ha cambiado mucho. Hoy da la apariencia de estar más abierto al mar, a la luz. La realidad es que el mar está más alejado, se ha transformado en una espléndida postal, en un espacio  diáfano que albergará instalaciones hoteleras.

Lejos queda la playa que fue sepultada por La Solana o el varadero que había al comienzo donde hacían pequeñas reparaciones de barcos. Las tardes de los jueves, en mi niñez, acercarse a esta zona era un descubrimiento de todo tipo de sensaciones: el sonido de las sierras, el olor de la brea y las pinturas, la sal en los labios que traía la brisa, la visión de las barcas que se dedicaban a la almeja, llenaba todo y lo hacía característico. Hasta los cañones en el sitio donde están hoy, pero más cerca del mar, daban la sensación de estar preparados para la defensa de un ataque enemigo. Presidiendo todo el Castillo de San Antón, unido a tierra ya por un pequeño pasillo que era el final del paseo.

Mientras paseaba, mi padre me contaba que había habido un lavadero pegado a la muralla o que el hotel Finisterre  se había construido sobre una cárcel, que Carlos V había salido por una puerta que allí estaba, que un inglés estaba enterrado en el jardín de San Carlos, que el Castillo había sido prisión. Casi siempre nos encontrábamos con Luis, un amigo de mi padre que era torrero de la Torre de Hércules, que añadía emocionantes historias de sus vigías en noches de tempestad. Todo era una lección en aquellas tardes sin clase. ¡Cuánto se aprendía fuera de las aulas!

De lo que no recuerdo haber oído es del edificio de la fotografía que encabeza esta entrada. Su descubrimiento me ha emocionado, mil gracias a Cancelo y Blanco.

La Casa Gótica estaba situada haciendo esquina entre el Paseo de la Dársena y la calle del Parrote. Era el último edificio civil de la edad media que quedaba en la ciudad, derribado en 1936. Se construyó a finales del siglo XV, pertenecía a los condes de Maceda y tuvo varios usos. Desde residencia a asilo de las Hermanitas de la Caridad. El Ayuntamiento de la ciudad en principio, quería rehabilitarlo para dedicarlo a Museo de Bellas Artes, pero fue incapaz de adquirirlo. En las fotos podemos ver que el estado era un poco de abandono: ventanas cegadas, puertas tapiadas. Pedían una restauración. Su derribo fue uno de los mayores atentados urbanísticos de la ciudad. Dejo más abajo fotografía del edificio actual. Cuando pasemos delante, recemos por el alma de los responsables.

 

 

 

abril 2016 049

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2 comentarios en “EL PARROTE: LA CASA GÓTICA”

  1. Me hablaba mi madre de la cárcel que había donde está ahora el hotel. Ella vivía enfrente y le llamaba Pilarita la de la cárcel. Los presos les tiraban monedas y ella les conseguía tabaco a cambio de alguna propina. También que aprendió a nadar en la playa del Parrote y de la puerta de Carlos V. Mucha historia de la ciudad en paseos y charlas.

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